Tras los pasos de Moisés
El rabino Zuya quería descubrir los misterios divinos. Por eso resolvió imitar la vida de Moisés.
Durante años intentó conducirse como el profeta, sin conseguir los resultados esperados. Cierta noche, exhausto de tanto estudiar, terminó adormeciéndose.
En el sueño se le apareció Dios:
-¿Por qué estás tan perturbado, hijo mío?- preguntó.
- Mis días en la Tierra terminarán y estoy lejos de llegar a ser como Moisés – respondió Zuya.
- Si yo necesitara otro Moisés ya lo habría creado – dijo Dios – Cuando tú aparezcas ante mí para el juicio, no preguntaré porqué no fuiste como Moisés, sino quién fuiste tú: procura ser un buen Zuya.

Completa, total, absoluta y definitivamente, no soy alguien que viva tratando de imitar o peor aún, ser otra persona, sin embargo... yo no sé... ultimamente siento que el mundo está observándome fijamente, analizándome a cada segundo, cada movimiento, gesto, palabra y pensamiento, esperando encontrar en mí, a la copia fiel y exacta de un o una Moisés, lo lamento mucho pero... creo que se llevarán una gran decepción, nací siendo original y no pienso morir siendo copia (y mala por cierto) de alguien más.



azuloscuro dijo
Exacto, eres tú, tú misma, única, inigualable, inalcanzable, si acaso eres observable porque alguien quiera o pretenda imitarte, pero si alguien quiere parecerse a ti debería evitar imitarte y ser ella misma, con lo cual se parecería a ti porque no se parece a nadie.
Saludos Lunita único satélite nuestro.
Besitos
4 Octubre 2006 | 11:31 PM